lunes, 10 de octubre de 2011


 
La secuencia de actuaciones que determinan un aumento de la supervivencia tras sufrir una Parada Cardiorrespiratoria (PCR), vienen descritas en lo que se ha llamado la “Cadena de Supervivencia”. Esta cadena consta de cuatro eslabones bien diferenciados y todos a su vez imprescindibles, dónde la secuencia es: en primer lugar, la rapidez en alertar al servicio de emergencias sanitarias; el inicio precoz de las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) básica, hasta que llegue el equipo sanitario; en tercer lugar, la desfibrilación precoz, que se refiere al tratamiento eléctrico de la arritmia que ha producido la PCR, en el caso de disponer de este sistema; y en cuarto lugar, asistencia y traslado al hospital por un equipo de emergencias sanitarias. 

Ya que la mayoría de las PCR ocurren en el domicilio (75%) y espacios públicos (16%), y éstas son presenciadas por un testigo hasta en el 60% de las ocasiones, se hace imprescindible establecer una adecuada estrategia de formación en maniobras de RCP básica para asegurar los dos primeros eslabones de la Cadena de Supervivencia y, por tanto, mejorar la supervivencia de los pacientes que han sufrido una PCR mediante el entrenamiento del personal no sanitario en el manejo en primera instancia de estas situaciones. 

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